martes, 10 de abril de 2007

Mi tebeoteca: Kamandí, el último chico sobre la Tierra


Ayer terminé de leer la magnifica colección de 5 números de Clásicos DC dedicada a Kamandí. Uno de los sueños de mi infancia se vio cumplido, poder leer en español toda la etapa de Kirby en esta mítica serie de los 70. Es cierto que dispongo de todos los números USA, que los tengo a todo color, pero me faltaba tenerlos en nuestro idioma. Hace muchísimos años leí algunos episodios publicados por Novaro, pero era imposible seguir una colección de esta editorial de una forma completa.

Lo único que echo a faltar es el color. Por un lado felicito a Planeta por recuperar este cómic imprescindible de Kirby, pero por otro lado hago la crítica no sólo del color, sino también del tamaño. Muchas veces he expresado mi opinión sobre las Bibliotecas Marvel y los Clásicos DC, y no me quiero reiterar, pero sigo pensando que el formato está totalmente agotado.

Kamandí es una de las muchas series que desarrolló el Rey en la DC de la década de los 70. Para mí quizá la más equilibrada, la que mejor reflejaba el sentido del cómic que tenía Kirby. Era una especie de El Planeta de los Simios, pero a lo Kirby, es decir, con mucha imaginación, acción a raudales, monstruos, extraterrestres y conceptos sorprendentes. El universo postapocalíptico en el que se desarrollan las aventuras del último chico sobre la Tierra, es el marco perfecto para mostrar todos los artefactos, paisajes y personajes típicos de los cómics de Kirby. Además, aparecen reflexiones comunes a su obra relativas a la libertad, la lucha contra la tiranía, la dignidad frente a la ley del más fuerte y el pesimismo respecto a futuro de la humanidad.


Kamandí fue el mayor éxito comercial de Kirby en la DC. El Cuarto Mundo naufragó por sus bajas ventas, OMAC y The Demon no lograron remontar unos pocos números, pero Kamandí alargó su numeración hasta el 59, llegando a realizar el propio Kirby los 40 primeros números. Su abandono fue motivado por el retorno a Marvel para trabajar en series como Capitán América o Pantera Negra.

La continuación de la serie por parte de Gerry Conway y otros autores fue un desatino total, ya que en lugar de transmitir el sentido de la maravilla propio de los cómics del Rey, fueron destrozando los conceptos e ideas que creó su autor hasta que fue abandonada por los lectores provocando su cierre.


El cómic me parece maravilloso, lleno de ideas, de vitalidad, de energía… Constituye todo un recital de cómo hacer un tebeo dirigido a todas las edades, donde la aventura es el hilo motor de la trama, y en el que la ciencia ficción da carta de naturaleza a las inverosímiles situaciones por las que se mueven Kamandí y sus amigos. Leer este cómic no sólo es un ejercicio de nostalgia, sino sobre todo supone reivindicar una forma de concebir el cómic que lamentablemente se está perdiendo. Sólo espero que Planeta, en esta labor de publicar toda la obra de Kirby, recupere del olvido los 16 números de la serie The Demon.

martes, 3 de abril de 2007

Semana Santa y después el Salón

Poco he podido postear en los últimos días. Cuando se estropea el ordenador difícil resulta poner al día el blog. ¡¡Malditos aparatos!!, estamos a su merced y al albur de sus caprichos. Si a esto le añadimos la acumulación de trabajo previa a esta Semana Santa, poco tiempo queda para todo lo demás. Yo, por mi parte, me tomaré unos pocos días de vacaciones, para regresar con las pilas puestas sobre todo de cara a la ingente cantidad de novedades que nos trae el ya muy próximo Salón del Cómic de Barcelona.

Aquí dejo un enlace con la lista de novedades preparada por el insigne carcelero:
Listado

martes, 27 de marzo de 2007

Yo sigo con 300

La película no deja indiferente a nadie, está claro. O entusiasma o no gusta, pero no deja indiferente. La blogosfera sigue dando opiniones, debatiendo, y yo os dejo un par de enlaces que me han gustado:

- Opinión a favor:

miscomis

- Opinión matizadamente en contra:

Un tebeo con otro nombre

Y mientras os dejo otra perlita de la peli:

Premio Nacional del Cómic

Gabriel, responsable de ese magnífico blog llamado Camyna, y que debéis de visitar para estar a la última en esto de las Nuevas Tecnologías, me ha enviado esta noticia que supongo ya será conocida por muchos de vosotros.

La creación de un Premio Nacional del Cómic es una estupenda noticia para este medio en España. Lo que pasa que este reconocimiento no debe de ser lo único para fomentar a la ¿industria? del cómic en nuestro país. Hace falta mucho más, porque estamos huérfanos de autores y de tebeos autóctonos. Sería necesario estudiar más profundamente la situación del cómic español y sacar conclusiones para que el enfermo no se nos muera.

lunes, 26 de marzo de 2007

300

300 ¿es cine? ¿es una sucesión de planos estáticos? Esto son imágenes sin movimiento:

300 es cine en estado puro. Es una leyenda, es épica, es una alegoría, es ritmo y nervio cinematográfico:

Miller... has dado en el clavo con 300

Leo aquí que 300 la película ha conseguido la mejor recaudación en España este año, bueno, y en el anterior desde Piratas del Caribe 2. Y es que en este caso se une la comercialidad con la calidad. Para mí es la mejor adaptación cinematográfica que se ha hecho de un cómic. Me parece una auténtica obra maestra, con sus excesos, sus imperfecciones, pero sobre todo con una estética y una belleza visual apabullante. Hace unos años Matrix supuso una auténtica revolución visual y narrativa. Hoy, 300 ofrece una manera diferente de contar una historia. Los viejos peplums hollywoodienses están muertos, enterrados entre los cadáveres del ejército persa. Troya, Alejandro Magno y hasta Gladiator se han vuelto viejas y trasnochadas películas. A partir de este momento ya no se puede hacer un film de estas características con el viejo estilo made in Hollywood. Además, si se quiere adaptar un cómic al cine, se nos ha demostrado que se puede capturar la estética del cómic y reproducir sus colores, y todo ello haciendo cine con mayúsculas.


Frank Miller ha dado en el clavo, ha demostrado que un gran cómic puede dar lugar a una gran película. Que los cómics pueden ser como la literatura, esa base sobre la que el cine pueda alumbrar grandes historias. Ha conseguido que su cómic esté expuesto en las grandes librerías junto a otras obras literarias en pie de igualdad. Que los medios de comunicación generalistas hablen de un tebeo, que hasta un gobierno como el iraní se mosquee. Eres un genio Miller, ojalá hubiera más autores como tú, otro gallo le cantaría al cómic.

Otras opiniones positivas:

Culpable y perdedor
ES LA HORA DE LAS TORTAS!!!

Una opinión negativa:

Un tebeo con otro nombre

miércoles, 14 de marzo de 2007

El Green Lantern de la Silver Age


El post de ayer servía de prólogo a las reflexiones que quiero hacer hoy en torno al cómic de superhéroes actual, y que me han venido provocadas por la lectura del primer tomo de la colección Green Lantern-Clásicos DC editada por Planeta.

En las ilustraciones de ayer veíamos a un Gil Kane en su apogeo, cosa que no sucede con estos primeros episodios situados en los años 1959 y 1960 en los que este magnífico artista daba sus primeros pasos y todavía no había desarrollado del todo el estilo que tanto le caracterizaría. Aún con todo, estos números son un ejemplo de profesionalidad y buen hacer que hay que considerar en su contexto histórico. Evidentemente no estamos ante el mejor Gil Kane, pero su lectura resulta agradable y la narrativa bien resuelta.

En cuanto a los guiones de John Broome son historias sencillas, algo ingenuas pero llenas de creatividad. Estos tebeos no son obras maestras, está claro, pero me resultan muy entretenidos, y en este sentido he de decir que como aficionado al cómic de superhéroes echo en falta algo que tienen estos cómics y que desgraciadamente se ha perdido ahora. Y es que se asumen las pautas del género sin más pretensión que la de entretener. Así, en este recopilatorio asistimos al nacimiento del Green Lantern de la Silver Age, Hal Jordan, y vemos todos aquellos elementos que constituyen el mito de Linterna Verde: el origen del personaje, el juramento, la batería con la que recarga el anillo, el color amarillo como única debilidad, los Guardianes del Planeta OA, la relación amorosa con Carol Ferris… Momentos que fueron magníficamente recordados por Darwyn Cooke en la excelente miniserie DC: New Frontier. Las historias tienen un estilo de ciencia ficción de cine de serie B muy propio de la época, con la aparición de monstruos, científicos locos y seres de otras dimensiones que hacen las delicias de cualquier aficionado a este género.

El paso de los años llevó al superhéroe a ser un tipo que se lamentaba de su condición, para después hacerse violento, terminando en el momento actual en casi renegar de su condición perdiendo incluso sus característicos uniformes de colores. Las historias se han hecho reiterativas, el margen de sorpresa es cada vez menor, la fórmula de éxito reside en los mega eventos y en la publicidad de determinados acontecimientos anunciados por toda la maquinaria marketiniana de las dos principales multinacionales (Marvel y DC). El aficionado ya sabe lo que va a leer de antemano, y los personajes están lastrados por un largo pasado en el que se les ha exprimido al máximo. Por eso resulta muy agradable volver a leer aquellas viejas historias en las que el superhéroe era un paladín del bien, en las que se asumía su condición, en las que el elemento romántico funcionaba como motor de la trama argumental. Green Lantern asistía a fiestas ataviado con su uniforme, bailaba con chicas, era perseguido por sus fans femeninas, colaboraba en actos de beneficencia y vivía en un mundo en el que imperaba el bien, que era opuesto al mundo de los Qward, en el que como un oscuro reverso de su universo lo que imperaba era el mal. Eran tebeos donde todo era más sencillo, pero a su vez más ingenioso, las aventuras ocupaban 12 páginas y no se estiraban como el chicle, y los guionistas debían de buscar cada mes un nuevo giro argumental para atrapar al lector.

Por todo ello, creo que los aficionados debemos de reivindicar estos cómics de la Silver Age, para que de alguna manera el espíritu de esas viejas historietas vuelva y sepulte tanta operación de Marketing y tanto megamacroevento en el que sólo se busca sacarnos impunemente los cuartos.