Ayer terminé de leer la magnifica colección de 5 números de Clásicos DC dedicada a Kamandí. Uno de los sueños de mi infancia se vio cumplido, poder leer en español toda la etapa de Kirby en esta mítica serie de los 70. Es cierto que dispongo de todos los números USA, que los tengo a todo color, pero me faltaba tenerlos en nuestro idioma. Hace muchísimos años leí algunos episodios publicados por Novaro, pero era imposible seguir una colección de esta editorial de una forma completa.
Lo único que echo a faltar es el color. Por un lado felicito a Planeta por recuperar este cómic imprescindible de Kirby, pero por otro lado hago la crítica no sólo del color, sino también del tamaño. Muchas veces he expresado mi opinión sobre las Bibliotecas Marvel y los Clásicos DC, y no me quiero reiterar, pero sigo pensando que el formato está totalmente agotado.
Kamandí es una de las muchas series que desarrolló el Rey en la DC de la década de los 70. Para mí quizá la más equilibrada, la que mejor reflejaba el sentido del cómic que tenía Kirby. Era una especie de El Planeta de los Simios, pero a lo Kirby, es decir, con mucha imaginación, acción a raudales, monstruos, extraterrestres y conceptos sorprendentes. El universo postapocalíptico en el que se desarrollan las aventuras del último chico sobre la Tierra, es el marco perfecto para mostrar todos los artefactos, paisajes y personajes típicos de los cómics de Kirby. Además, aparecen reflexiones comunes a su obra relativas a la libertad, la lucha contra la tiranía, la dignidad frente a la ley del más fuerte y el pesimismo respecto a futuro de la humanidad.
Kamandí fue el mayor éxito comercial de Kirby en la DC. El Cuarto Mundo naufragó por sus bajas ventas, OMAC y The Demon no lograron remontar unos pocos números, pero Kamandí alargó su numeración hasta el 59, llegando a realizar el propio Kirby los 40 primeros números. Su abandono fue motivado por el retorno a Marvel para trabajar en series como Capitán América o Pantera Negra.
La continuación de la serie por parte de Gerry Conway y otros autores fue un desatino total, ya que en lugar de transmitir el sentido de la maravilla propio de los cómics del Rey, fueron destrozando los conceptos e ideas que creó su autor hasta que fue abandonada por los lectores provocando su cierre.
El cómic me parece maravilloso, lleno de ideas, de vitalidad, de energía… Constituye todo un recital de cómo hacer un tebeo dirigido a todas las edades, donde la aventura es el hilo motor de la trama, y en el que la ciencia ficción da carta de naturaleza a las inverosímiles situaciones por las que se mueven Kamandí y sus amigos. Leer este cómic no sólo es un ejercicio de nostalgia, sino sobre todo supone reivindicar una forma de concebir el cómic que lamentablemente se está perdiendo. Sólo espero que Planeta, en esta labor de publicar toda la obra de Kirby, recupere del olvido los 16 números de la serie The Demon.



