Robert Kirkman ha devuelto al superhéroe al mundo fantástico del que procedía, lo ha sacado de la oscuridad, de las tinieblas, de nuestra realidad y lo ha colocado en un universo lleno de colores, extraterrestres, mundos submarinos y villanos de opereta. Tras el magnífico tomo anterior titulado
Auténticos Desconocidos, la serie da un inevitable giro en cuanto a su devenir. Los sorprendentes acontecimientos narrados en el número cinco de la colección han marcado la vida de nuestro joven protagonista de tal manera que ya nada será lo mismo, ni para él, ni para su entorno.
Las aventuras de
Invencible mezclan invasiones de
aliens, misiones de paz en el fondo del mar, universos alternativos, viajes a Marte, guerras de gángsters, etc, etc, etc… y todo ello sin olvidar aspectos tan cotidianos como el desarrollo de sus estudios en el instituto, la relación con su madre o los aspectos más sentimentales. Este cóctel tan refrescante aparece sazonado con una pizca de humor y una gran dosis de imaginación. Además,
Kirkman asume un verdadero
tour de force creando todo un universo superheroico en el que incardinar las aventuras de este superhéroe. Un universo que rivaliza con el de
Marvel o
DC, y que está totalmente inspirado en él. Así, la editorial independiente
Image empieza a desarrollar series que se entrecruzan y personajes que aparecen en diferentes colecciones, como sucede con
Superpatriot al que vemos como estrella invitada en este recopilatorio. La gran ventaja de este nuevo universo es que no hay un largo pasado que lo lastre, no existen personajes franquicia con los que el guionista no pueda moverse con libertad. Así, el tono que da a los diferentes superhéroes que pueblan las páginas de
Invencible es totalmente paródico, de tal manera que podemos identificar a muchos de los iconos más clásicos de
Marvel y
DC.
Otro elemento novedoso de este volumen es el del planteamiento de diversas tramas que quedan abiertas y que enriquecen mucho el desarrollo de las historias. Ésta es una técnica narrativa que no había visto desde los
X-Men de
Claremont, ya que ahora está de moda desarrollar arcos argumentales que tienen un inicio, un nudo y un desenlace, con la intención de ser recopilados en tomos. Sin embargo
Kirkman vuelve a recuperar ese espíritu tan propio de
comic book.
También es destacable el dibujo de
Ryan Ottley, que se aparta del dibujo de moda actual de superhéroes musculosos, tías buenas y batallas espectaculares.
Ottley se caracteriza más por un trazo limpio, por la sencillez en la composición de la página, y por tener un estilo más cercano a lo caricaturesco, siendo totalmente adecuado a las historias que
Kirkman nos quiere contar.
Estamos, pues, ante un cómic fresco, entretenido y sorprendente, aunque no esté a la altura del estupendo anterior volumen.