
Tenía una gran curiosidad de ver lo que hacía
Lapham con el
Hombre Murciélago, ya que me parecía una interesante propuesta la de fichar a uno de los más destacados autores del cómic independiente americano, para tomar las riendas de un personaje tan popular como
Batman. Mis esperanzas estaban depositadas en la gran calidad del trabajo realizado por
Lapham en
Balas Perdidas, estupenda serie de género negro con una estructura narrativa muy original y unas historias contundentes.
He de decir que hace tiempo que he dejado de disfrutar con
Batman, sólo la recuperación de clásicos como
Presa y el recuerdo de viejas obras maestras (
Batman Dark Knight,
Batman Año Uno,
Arkham Asylum...) me hacen reconciliarme con el personaje. Porque las series actuales son un auténtico desatino, un deambular de personajes creados para la franquicia enfrentados a los villanos de siempre, que cansa y aburre. Por eso, la incorporación de
Lapham me parecía conveniente, ya que su estilo me parecía muy compatible con las características del personaje.
Pues bien, sin ser un mal cómic, el resultado final es decepcionante.
Lapham desarrolla una historia confusa, con una estructura narrativa mal construida y una proliferación de personajes que no encuentran un encaje adecuado.
Como buen escritor que es, en el cómic vemos algunos destellos de su capacidad, pero la cosa se queda ahí, sin dar ese salto que esperábamos de él. La historia no llega a tener el ritmo necesario, y aunque crea unas atmósferas interesantes de
Gotham City, el interés decae, ya que las diferentes tramas que propone no están bien definidas y enlazadas. La aparición de villanos como
Mister Frío no está bien resuelta, ya que
Lapham no se muestra cómodo con estos supervillanos, retratando mucho mejor a personajes más realistas.
El catalán
Ramón Bachs realiza un buen trabajo, siendo su aportación lo más destacable de este cómic, ya que utiliza un estilo muy adecuado al tono de género negro que tiene el guión, con una narrativa clara y ágil. La plasmación de
Gotham City es oscura y gótica, teniendo un protagonismo visual que no es muy común en otros episodios del personaje.
El conjunto final es discreto, ya que el tebeo se deja leer, no está mal del todo, pero para mí es decepcionante ya que no aporta nada a los mitos del
Hombre Murciélago. Habrá que esperar a la etapa de
James Robinson... espero que no vuelva a decepcionarme.